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El Ateneo Puertorriqueño fue lo mas próximo que tuvo Puerto Rico a una universidad en el siglo XIX. Esta benemérita institución cultural, fundada el 30 de abril de 1876, hizo de los estudios superiores uno de sus objetivos mas preciados. Bajo la dirección de su presidente, D. Manuel Elzaburu, y bajo la ingente labor intelectual y administrativa de intelectuales de la talla de Alejandro Tapia y Rivera, José Julián Acosta, Rafael M. de Labra, Francisco de Paula Acuña, Cayetano Coll y Toste entre otros muchos; el Ateneo se dedicó con ahínco y alto sentido patriótico, al desarrollo de su propósito medular, que es, según reza su Reglamento y Constitución, el fomento de las Ciencias, las Letras y las Bellas Artes. Alejandro Tapia había tratado de abrir un Atheneum en Puerto Rico en el año 1856, pero sus esfuerzos quedaron frustrados, al parecer por la encubierta oposición del gobierno.
En el 1888, D. Manuel Elzaburu fundó una Institución de Enseñanza Superior, para ofrecer cursos de nivel universitario en Puerto Rico. El plan consistía en afiliar los estudios a ofrecerse en el Ateneo a la Universidad de la Habana, la única que existía en las antillas bajo la bandera española. En la sesión solemne celebrada en la noche del 10 de octubre de 1888 se inauguró formalmente la Institución de enseñanza Superior.
La Institución se puso bajo la administración del Ateneo. Los gastos serían cubiertos con fondos del Ateneo, subscripiciones voluntarias y los derechos de matrícula y de exámenes de los estudiantes. Las clases se dictarían en el local del Ateneo, situado en un edificio frente a la Plaza de Armas mirando a la Alcaldía de San Juan.
El proyecto fue acojido con beneplácito por las autoridades españolas, las cuales dispusieron el pago de los gastos de viaje y viáticos de los profesores de la universidad de La Habana que vinieran a Puerto Rico a examinar los estudiantes del Ateneo. En el 1890, al celebrarse los exámenes, 204 alumnos aprobaron los cursos. Sin embargo los profesores de la La Habana no pudieron continuar viniendo a Puerto Rico, pero las clases del Instituto de Enseñanza Superior no se suspendieron. El programa de enseñanza se amplió y se varió de acuerdo con la demanda y las necesidades del pais. Hacia el 1895 se dieron clases para parteras, las cuales al graduarse fueron a llenar una sentida necesidad a una población escasa de médicos.
El propósito fundamental se enriquece durante los primeros años del siglo XX, cuando se afirma en su agenda la identidad puertorriqueña. Desde entonces el trabajo en pro del arte y la literatura nacional se destaca por sobre todas las demás actividades convirtiendo así a la institución en la mas comprometida sociedad defensora de los valores puertorriqueños.
En 1922 los Hnos. Real le solicitaron los planos para el edificio actual, al arquitecto aguadillano Francisco Roldán Arce. El 27 de mayo de 1923 se colocó la primera piedra de el edificio. El estilo de la estructura es el llamado Español Morisco, introducido en la isla por Pedro de Castro. Su conciencia tropical y mediterránea, objetaba la arquitectura importada per se del norte, dándole preferencia a la luminosidad del Caribe, a la continuidad visual de los espacios, a las galerías y balcones que sirvieran de transición entre los interiores y el espacio exterior, conformado por el ambiente urbano, el campo o los patios interiores. Todo ésto enmarcado por el colorido extraordinario de sus azulejos, tejas vitrificadas en color y los luminosos blancos de sus estucadas paredes. Don Ramón Carbia Burt fue el ingeniero constructor del edificio.
Don Francisco Roldán fue miembro del Ateneo Puertorriqueño y para 1925 ocupaba la Vice-presidencia dela sección de Bellas Artes colaborando como jurado en certámenes de esa sección.
El Ateneo es la institución cultural más antigua en Puerto Rico. El mismo se dedica a fomentar las ciencias, las letras y las bellas artes. Este comprendía múltiples funciones: la cátedra, la conferencia, veladas artísticas y musicales, y la creación de una biblioteca. Las actividades que se realizan ininterrumpidamente desde su fundación lo son sus certámenes, competencias culturales e intelectuales que se convocan en todos los campos de la artes cada año.
Muchísimos son los logros, grandes y pequeños, de la institución, entre ellos, el más importante: Ser una voz de apoyo y estímulo a las formas más avanzadas y de vanguardia en todas las ramas del saber. En ese sentido, el Ateneo Puertorriqueño se destaca por ser la única institución que ofrece casa y apoyo a los trabajos de las nuevas generaciones, a los jóvenes artistas y escritores que buscan un primer reconocimiento a su trabajo creador. Su filosofía ha sido vigilar y estar presente y al día en los asuntos más relevantes que atañen a la sociedad puertorriqueña.
Como su ya centenaria tribuna libre, el Ateneo ha contribuido en la toma de decisiones fundamentales sobre la política y la cultura del país. Ese reconocimiento se hace patente en la inclusión de un representante del Ateneo Puertorriqueño en las Juntas de Gobierno relacionadas a la cultura del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.
En su seno se discute intensamente el destino del país y su voz ha sido siempre firme y contestaría contra aquellos que han pretendido socavar la identidad nacional.
Ininterrumpidamente, desde 1877, las diferentes secciones que componen el Ateneo Puertorriqueño han convocado a Juegos Florales y Competencias Artísticas. En la actualidad esta contienda premia los talentos nacionales en los campos de la Literatura, el Teatro, las Artes Plásticas, la Música y las Ciencias. La gran mayoría de nuestros más reconocidos artistas y escritores recibieron sus primeros reconocimientos en los certámenes anuales del Ateneo.
Las conferencias son casi tarea semanal en el Ateneo desde su fundación. Desde el pasado siglo, se han organizado varios ciclos de conferencias para actualizar conocimientos sobre diversos campos del saber humano.
Los asuntos de importancia social y política han recibido en el Ateneo atención vital, y sirva de ejemplo para ello la convocatoria que hiciera la Docta Casa a los ciudadanos del pueblo de Puerto Rico para que se expresara en torno a los diversos proyectos y alternativas de descolonización que se discuten en el Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica sobre la solución final de nuestro status político.
Varios congresos sobre el tema del bilinguismo se han llevado a cabo con la participación de los más destacados linguistas del mundo. Así como la realización de varios estudios sobre el uso y preferencia del idioma español en Puerto Rico.
En la actualidad el Ateneo cuenta entre sus facilidades con un teatro experimental que puede acojer a 200 personas, un laboratorio de edición de vídeo, una galería de arte, y una de las más importantes bibliotecas del país, que cuenta con con más de 30,000 volúmenes, especializada en temas y autores puertorriqueños e iberoamericanos. La biblioteca cuenta con una excelente hemeroteca, así como servicios de microfichas para periódicos antiguos y fotocopias.
Uno de los más preciados tesoros del Ateneo es su galería de Arte, que cuenta con más de 450 obras de arte, desde nuestros primeros maestros, tales como Campeche, Oller, Frade, hasta los exponentes más contemporáneos, luego de pasar por los Pou, Marín, Rodón, Báez, Tufiño, Alicea y Cruz, entre otros. El Ateneo ha publicado recientemente un catalogo completo de todas sus obras de arte, catálogo que ha sido ejemplo para que otras instituciones imiten.
La actual sede de el Ateneo se encuentra en la Parada 1, Ave. Constitución, Puerta de Tierra. Así, con sus recursos y la gente que le sirve y de él se sirve, el Ateneo Puertorriqueño se consagra como centro de la más importante actividad cultural de nuestro país y desde su acojedora atalaya en Puerta de Tierra, San Juan, mantiene su lugar de vigilancia, custodia y afirmación de los más altos valores patrios.
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