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Johnny Torres Rivera
La Biblioteca Carnegie es una
biblioteca con mucha historia. Su origen se remonta al
establecimiento de la primera biblioteca pública de
Puerto Rico, en 1903, en el Viejo San Juan, la cual era
conocida como Biblioteca Insular. Esta biblioteca se
fundó como consecuencia de la fusión de las 5
principales bibliotecas españolas, a saber: la
Biblioteca de los Monasterios de los Dominicos y
Franciscanos, la de la Real Sociedad Económica de
Amigos del País, la Biblioteca de la Diputación
Provincial y la Intendecia de Hacienda y Tesorería de
Puerto Rico, la Biblioteca del Real Colegio de Abogados-Secretaría General y la Biblioteca del
Instituto de Segunda Enseñanza y Escuela Normal. El
nombre de esta biblioteca durante el gobierno militar
norteamericano fue "San Juan Free Library".
El gobernador Arthur Yager obtuvo
un donativo de $100.000 de parte del filántropo Andrew
Carnegie para la construcción de una biblioteca pública
en San Juan. El edificio que alberga la biblioteca
Carnegie en Puerta de Tierra, San Juan fue diseñado por Ramón Carbia en 1914. Fue el primero construido en
Puerto Rico para ser utilizado específicamente como
biblioteca pública. La construcción comenzó en 1914,
en un terreno donado por el gobierno. La Biblioteca
Insular se mudó a las nuevas facilidades y en virtud de
la Sección 1 de la Ley Núm. 20 de 22 de noviembre de
1917su nombre
fue cambiado a Biblioteca Carnegie. La nueva biblioteca
fue inaugurada en julio de 1916.
A tenor con la Ley Núm. 222 de 28 de marzo de 1946, según enmendada, fueron asignados y puestos a la disposición de la Junta de Síndicos de la Biblioteca Carnegie seis mil (6,000) dólares, a fin de que la referida Junta organizara una biblioteca rodante. También, el entonces denominado Departamento de Instrucción Pública fue autorizado a poner en funcionamiento, una vez organizada, la biblioteca rodante mediante la compra del equipo necesario y la prescripción de las reglas adecuadas a los fines de llevar a cabo tales propósitos.
Los primeros cuarenta años de
servicio fueron los años de gloria de la biblioteca, la
cual contaba con 9 salas. Llegó a contar con una
membresía de 18,000 personas, un promedio de 200
visitantes diarios. A tenor con la Ley Núm. 222 de
28 de marzo de 1946, según enmendada, fueron asignados y
puestos a la disposición de la Junta de Síndicos de la
Biblioteca Carnegie seis mil (6,000) dólares, a fin de
que la referida Junta organizara una biblioteca rodante.
También, el entonces denominado Departamento de
Instrucción Pública fue autorizado a poner en
funcionamiento, una vez organizada, la biblioteca
rodante mediante la compra del equipo necesario y la
prescripción de las reglas adecuadas a los fines de
llevar a cabo tales propósitos. La biblioteca ofrecía servicios de "cajas
viajeras", que consistían en unos anaqueles
rodantes a través de los cuales se llevaban libros a
las escuelas y comunidades aisladas. En 1950 se añadió
el servicio de biblioteca rodante.
La biblioteca estaba regida por
una Junta de Síndicos nombrada por el gobierno, con la
aprobación del senado. En 1950 todas las funciones de
esta Junta fueron transferidas al Departamento de
Instrucción Pública, el cual sería responsable de su
administración.
En 1965 la biblioteca fue cerrada
debido al estado de deterioro en que se encontraba. Fue
remodelada de acuerdo al diseño original, con algunas
alteraciones tales como el piso y reabrió sus puertas
en 1969. En las dos décadas siguientes volvió a cerrar por temporadas y reducir su horario de servicio por falta de fondos.
La biblioteca tenía un horario
diurno y nocturno y contaba con una sala de conferencia,
la sala de revistas, la sala de la colección
puertorriqueña, la sala de referencia, la sala de niños
y el área de circulación. Durante las dos décadas
subsiguientes se vio forzada a cerrar durante
temporadas y a reducir su horario de servicio. No abría
de noche ni fines de semana. Por falta de fondos el
personal tuvo que ser reducido, lo cual afectó los
servicios. La biblioteca dependía mayormente de
donaciones. Debido a la falta de control mucho material
se perdió.
El 18 de septiembre de 1989 la
Biblioteca Carnegie sufrió daños significativos como
consecuencia del paso el Huracán Hugo por Puerto Rico.
En el campo de la bibliotecología este ha sido uno de
los mayores desastres en la isla. El agua y el viento dañaron
la mayor parte del equipo y del material. Los daños
estructurales fueron calculados en un millón de dólares
y se perdieron 39,000 libros valorados en $975,000. La
colección puertorriqueña, donde se encontraban
documentos y colecciones únicas en Puerto Rico, fue la
mas afectada. Aún cuando la ciudad capital quedó sin
una biblioteca pública, no fue hasta el 1991 que el
Departamento de Educación, apoyado por un grupo de
ciudadanos interesados en la biblioteca, decidió
restaurar el edificio.
Los fondos iniciales para la
reconstrucción de la Biblioteca Carnegie fueron
gestionados durante la administración de la Secretaria
Celeste Benítez. Estos esfuerzos fueron apoyados por un
grupo de la comunidad integrado por Bartolomé Gamundi,
Marylin Montalvo, Inés Flores, Rafal Delgado, Dra.
Haydée Muñoz Solá, Dra. Consuelo Figueras y
capitaneado por J.P. McCloskey. Este grupo trabajó
activamente en la reconceptualización inicial de la
biblioteca y sus servicios. La colocación de la primera
piedra, para dar inicio a la reconstrucción, tuvo lugar
en octubre de 1992.
La firma de arquitectos Segundo
Cardona y Ferré tuvo a su cargo la reconstrucción del
edificio y el diseño de los interiores. Esta firma puso
todo su empeño en mantener el diseño de la construcción
de la Carnegie lo mas fiel posible a los planos
originales del 1912 los cuales fueron diseñados por el
arquitecto Henry D. Whitfield. La supervisión de la
obra y la adquisición del mobiliario estuvo a cargo de
la Oficina para el Mejoramiento de las Escuelas
Públicas. El contratista Jafer estuvo a cargo de la
reconstrucción del edificio. En 1995 se reinaugura la
biblioteca abriendo sus puertas a toda la comunidad de
San Juan y áreas adyacentes.
Dada la importancia que tiene para el
pueblo de Puerto Rico, y particularmente para la
ciudadanía de San Juan, el profesor Víctor
Fajardo,Secretario de Educación, la Dra. Isidra Albino,
Subsecretaría de la Docencia, y el Sr. Héctor R. Nevárez,
Subsecretario de Administración, dieron seguimiento
personal y apoyo incondicional al desarrollo del
proyecto de reconstrucción y reapertura de la Biblioteca
Carnegie.El Secretario no escatimó en invertir los
recursos fiscales necesarios para desarrollarla como el
modelo de biblioteca pública para el próximo siglo, como
lo fue al inicio del presente. Este apoyo permitió dotar
a la biblioteca con la más actualizada tecnología de la
información, una colección básica actualizada y los
mejores recursos humanos.
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La Biblioteca Carnegie en 1916
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Su
estructura es de dos niveles con planta rectangular de
estilo Neoclásico. La fachada principal, al sur,
tiene un pórtico recesado de seis columnas dóricas de
orden colosal. Las demás fachadas están
moduladas por pilastras dóricas también de orden
colosal. Cinco grandes puertas con arcos salvan
los dos niveles y dan accesos al edificio. El
techo, a cuatro aguas, está cubierto de tejas
vidreadas.
La
planta es simétrica en ambos niveles. El primer
nivel tiene un gran salón a lo largo del edificio y se
divide en dos: un vestíbulo al frente y anaqueles de
libros en la parte posterior. A cada lado hay
salas de lectura. El vestíbulo mantiene los
detalles arquitectónicos originales.
El
acceso al segundo piso se logra mediante dos escaleras
laterales. Las escaleras conservan la balaustrada
de madera original. Este segundo piso duplica el
primero y contiene una sala de exposición, un salón de
lectura y un auditorio al este. El auditorio
conserva toda la ornamentación arquitectónica
original.
Actualmente la Bilioteca Carnegie
es la primera biblioteca pública del Departamento de
Educación que ofrece sus servicios en forma totalmente
automatizada. Un consorcio establecido entre el Recinto
de Mayaguez de la Universidad de Puerto Rico y el
Departamento de Educación viabilizó el desarrollo de
la infraestructura de telecomunicaciones de la
biblioteca y el desarrollo de la base de datos
automatizada del catálogo en línea. Ésto viabilizará
la participación de ésta red de información
Cooperativa de Puerto Rico (RICOPUR), una red
automatizada de bibliotecas multipisos, y a redes
internacionales como Internet.
En febrero de 1995 se nombró a la
Sra. Carmen Laura Hernández como directora ejecutiva de
la Biblioteca Carnegie. Desde el momento de su
nombramiento trabajó arduamente para nombrar el
personal, adquirir materiales y equipos adicionales.
junto a su personal preparó a la biblioteca para
comenzar a ofrecer sus servivios el día 2 de mayo de
1995, durante la Semana Educativa.
El 30 de octubre de 2002 el Sr. Jon E. Slater, Presidente y Principal Oficial Ejecutivo de Puerto Rico Telephone (PRT), acompañado del Hon. César Rey Hernández, Secretario de Educación, y los Sres. Antonio Rivera y Richard Espinosa de la Biblioteca Carnegie, inauguró el Centro
PRT de Educación Digital de la Biblioteca Carnegie.
El Centro tiene como
propósito el aunar esfuerzos con el Comité de Amigos de
la Biblioteca Carnegie, proveyendo una poderosa
herramienta educativa como lo es el Internet para
apoyar, tanto los fantásticos cursos educativos de la
Biblioteca como el programa de Escuela Abierta del
Departamento de Educación y los proyectos de Comunidades
Especiales, a los que la Biblioteca también brinda
apoyo. La biblioteca cuenta con nueve
salas de servicio: Centro de Información y
Referimiento, Sala de Recursos Audiovisules, Sala de Niños
Dr. Ramón Mellado Parsons, Sala de usos Múltiples Luis
O'Neil de Milán, Sala Audiovisual, Sala de Referencia,
Sala de Circulación, Sala de jóvenes, Sala de Revistas
y Periódicos Harold J. Lidin.
El futuro luce brillante para la
nueva Biblioteca Carnegie. Existen muchos planes para
continuar su importante misión educativa. Entre los
proyectos que se implantarán en la biblioteca está la
propuesta auspiciada por Título VI titulada: "La
Biblioteca Carnegie: un puente entre los estudiantes y
el mundo de la información". Dicha propuesta fue
desarrollada y sometida por la Dra. Figueras y será
coordinada por la profesora Josefina Gómez. La misma tiene como
propósito desarrollar en una muestra de estudiantes de
los grados 5to. al 12mo. el interés en la lectura y las
destrezas de información. Los estudiantes participantes
provendrán de escuelas públicas de San Juan que no
cuentan con bibliotecas escolares en sus planteles.
Hoy en la era de la televisión, los videos, etc., las bibliotecas han tenido una competición difícil, pero aun así siguen siendo una parte vital e importante de nuestra sociedad. Son necesarias no únicamente para prestar libros para leer, sino para propósitos educativos: oradores, firmas de libros, asuntos sociales, exposiciones y genealogía.
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