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Casa de España


La Casa de España fue fundada el 30 de marzo de 1913, cuando un grupo de residentes españoles en Puerto Rico decidió crear una institución que abarcara todas las funciones tanto sociales como culturales, deportivas y recreativas de la colonia.  Antonio Caubet Pons propuso esta organización en un mitin al que asistió el Cónsul de España en Puerto Rico, Emilio de Mota. Los reglamentos de la nueva organización fueron redactados el 24 de junio de 1914. Su primer Presidente era Abelardo de la Haba y Trujillo. Al Rey Alfonso XIII de España se le dió el título de Presidente Honorario, y sus miembros más eminentes fueron José de Diego en 1915 y Manuel Fernández Juncos en 1917. 

Desde 1914, cuando se fundó la asociación la Casa España en San Juan, las varias juntas administrativas habían intentado llevar a cabo la construcción de una sede apropiada para ésta. Durante una década los miembros  de la Casa España se reunieron en el Casino de España, localizado en la calle San José esquina Fortaleza, frente a la Plaza Baldorioty. En 1925, se celebró un concurso para seleccionar el mejor diseño para la construcción de la nueva Casa España en el mismo local.  El jurado del concurso estuvo asesorado por los arquitectos Rafael Carmoega, Carlos del Valle Zeno y Francisco Roldán. Por alguna razón, el diseño del arquitecto Hidalgo y Alcalá del Olmo, ganador del primer premio, fué descartado y en diciembre de 1925 se recibieron los planos y especificaciones de otro edificio diseñado por Carlos del Valle Zeno, autor en 1913 del diseño para el Casino Puertorriqueño frente a la Plaza de Colón en San Juan.

Sin embargo, cuando el proyecto fue llevado a subasta, ésta se declaró desierta por efectos de claridad en sus especificaciones en los documentos sometidos por los contratistas y por falta de fondos suficientes para llevarlo a cabo.

No fue hasta febrero de 1934, cuando Miguel Such - dueño de la White Star Bus Line - fue electo Presidente de la asociación, cuando cobró auge de nuevo la intención de ver construida una sede para la Casa de España. Su primera gestión como presidente fue solicitarle a la legislatura que se le cediera a la Casa de España el solar entre el Capitolio y la Biblioteca Carnegie, en el sector mejor cotizado de San Juan, el nuevo centro cívico de la capital. Esto permitiría a la asociación recaudar los fondos necesarios mediante la venta de los solares en el Viejo San Juan, transacción que llevó a cabo Such con la compañía Klein.

El 28 de junio de 1934 Miguel Such le presentó a la Junta Directiva Central los planos y la maqueta del edificio que se comenzaría a construir en julio de ese mismo año. En el AACUPR existe una planta propuesta para el edificio diseñada por el arquitecto Fidel Sevillano, lo que da a entender que Miguel Such pudo haber solicitado propuestas de varios arquitectos. Lo cierto es que el diseño y la construcción de la obra recayeron sobre Pedro de Castro.

La primera piedra de este bello edificio fue colocada el 16 de julio de 1934 y a la diligencia de don Miguel Such, por entonces presidente de la institución, se debió la realización del mismo. La construcción del edificio se costeó con las aportaciones de los españoles residentes. 

 La Casa de España representa la obra que más exposición y prestigio le trajo al arquitecto puertorriqueño Pedro Adolfo de Castro Besosa. Al inaugurarse en 1935, la prensa local clasificó a la Casa de España como "gala y ornato de la ciudad de San Juan. De Castro había generado un delicado diseño para un edificio con interior, farolas, múltiples torres,  azulejos en abundancia y tejas policromadas. El diseño es muy parecido a un cortijo sevillano a insistencia del presidente de Casa de España, Miguel Such, Pedro de Castro y la Casa de España constituyen un patrimonio inseparable. De no ser por la férrea voluntad y la astuta gestión económica del primero, y el genio e inagotable entusiasmo del segundo, el domicilio social para la Casa de España en Puerto Rico no se hubiese realizado. Fué una obra de construcción que maravilló a todos los que la contemplaron durante los escasos siete meses que tomó terminarla.  Tiempo record en los anales de la construcción en Puerto Rico.


  La Casa de España se ubicó en el sector mejor cotizado de San Juan, el nuevo centro cívico de la capital, justamente al lado del Capitolio insular. Con esta ubicación se completó a mano hispanófilo de la casa de las leyes que al otro lado tenía la Escuela de Medicina Tropical. La llegada de la Casa de España a ese lugar no fué fácil. Hubo, desde temprano en el siglo, varios problemas políticos, económicos y sociales que habían detenido la construcción de un edificio dedicado al uso de la comunidad española en la isla. Sin embargo, su ubicación en el centro cívico bautizaba como legítimo el deseo de los españoles de tener su propia casa cerca del casco de San Juan y el Ateneo Puertorriqueño.


 El programa de diseño, según desarrollado en el proyecto ganador, le daba al edificio los siguientes espacios en el primer piso: un foyer, una sala de recepciones, oficinas pára el consulado de España, un dispensario del Hospital Auxilio Mutuo con oficinas para dos médicos; oficinas para la Cámara de Comercio de España, una biblioteca, baños para caballeros y damas (para la piscina) y la cocina para el restaurante del segundo piso. En el segundo piso se colocaron el gran salón de bailables, las oficinas de la Presidencia de la Casa de España, salón de billar, dos salas de juegos, un restaurante o ambigú, una barra y un comedor privado. Con este programa, se puede apreciar que en sus orígenes, la Casa de España fue mas grande que un club de actividades sociales, ya que agrupó todas las dependencias necesarias para que el español en Puerto Rico recibiera los servicios necesarios en ese plantel.

El edificio se organizó alrededor de un amplio patio interior, con galerías en tres de sus lados y una escalera con una fuente en su cuarto lado.


  Los últimos años de la Casa de España han supuesto su consagración como lugar de reunión y como un símbolo de unión entre españoles y puertorriqueños, destacando la visita que S.A.R. el rey de España, don Juan Carlos  I, realizó a este institución durante lo que ha sido la única presencia de un rey español en Puerto Rico. La presencia de la Casa de España en la Avenida Ponce de León rompió con todos los esquemas arquitectónicos de los edificios ya existentes en el lugar. Ni el edificio para el Ateneo con sus ornamentaciones neomudéjares, pudo competir con el esplendoroso rescate de la Madre Patria que motivó a la Hija del Caribe a decir al contemplar el edificio:
Hoy añoramos a España ¿como olvidarla? [...]? Lo que hay de puro en nuestra sangre, de nobleza en nuestro corazón, de cultura en nuestro entendimiento es de ella. Las nobles obras, grandes y heróicas, culto a las artes, el perdonar agravios, el hacer memoria de sus héroes, de sus  artistas, de sus mártires. Nó, no podemos, sintiendo sinceramente los latidos del corazón, negarla.

Desde el 5 de julio de 1983 la Casa de España en Puerto Rico pertenece al Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos. En el 1997, se registró como lugar histórico en la Oficina Estatal de Preservación Histórica de Puerto Rico.