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Por Johnny Torres Rivera
Las líneas de defensa se comenzaron a construir
desde principio del siglo XVI hasta finales del siglo
XIX, por el Cuerpo de Ingenieros Militares de España.
Consiste de una serie de importantes fortificaciones,
murallas de relativa baja altura y fosos construidos
para impedir la penetración y el uso de la bahía de
Boquerón y el canal de de San Antonio por navíos
enemigos; impedir la utilización de tres playas para el
desembarco de navíos pequeños, retrasar el cruce del
canal de San Antonio de fuerzas enemigas y su ulterior
avance por tierra.
De Este a Oeste de la isleta se encontraban la primera,
segunda y tercera líneas. La 3ra. es la más antigua,
construida en las postrimerías del siglo XVIII. Ubicada
a mitad entre el Castillo San Cristóbal y la parte Este
de la isleta de San Juan. La próxima fue la 1ra.
línea, construida desde el 1797 y antes del 1850; la
2da. línea, entre 1850 y 1861. La segunda y tercera
líneas se extendían desde Baja Mar al Norte hasta el
Caño de San Antonio al Sur.
La
segunda línea, de trazado sencillo, consistía de
una trinchera y muralla, con troneras para baterías y su
foso, estando terminada en 1794, con un saliente en su
extremo sur, apoyado cerca de los manglares de la bahía,
que permitía defender el campo hasta la punta Escambrón.
Al llegar esta línea a la playa, corría hacia el oeste
en un espacio de casi 1.400 pies para proteger contra un
desembarco la playa norte de la Isleta. De la Segunda Línea de Defensa quedan aún las ruinas
del bastión Isabel II, que se encuentran en la convergencia de la calle San Agustín
y la Ave. Constitución (antes Ave. Ponce de León) y
una porción de su muralla en la playa de lo que fue el
exclusivo Club de Oficiales de la Marina U.S.A. Su
construcción fue terminada antes del 1861. El foso que
hasta los años 50 existió frente a la estructura en la
calle San Agustín fue posteriormente rellenado.
Las defensas exteriores del Castillo de San Cristóbal
conformaron la “tercera línea defensiva” que protegía la
ciudad por el flanco terrestre. La Puerta de Santiago y
el baluarte del mismo nombre eran parte de esas
defensas.
El pequeño "fortín" que se observa desde lo
alto de la Ave. Muñoz Rivera, detrás del edificio de
La Guardia Nacional, abajo en la playa de Baja Mar es lo
que queda de la Tercera Línea de Defensa. El mapa más
antiguo mostrando las estructuras tiene fecha del 1794.
Las murallas atravesaban de Norte a Sur por la parte más
estrecha de la isleta, corrían luego por el Norte unas
500 yardas bordeando la playa y terminaban en un muelle,
que son las ruinas que aún perduran. Los embates de las
olas han erosionado su zapata y ya una porción de sus
murallas se desplomó.
La Primera Línea de Defensa o Avanzada es la más importante a
nivel nacional por constituir el único campo de batalla
en Puerto Rico asociado directamente con la guerra
napoleónica de 1796-1802 entre Francia, Gran Bretaña y
España.
La Línea de Avanzada se forma a la entrada de la
Isleta: En el flanco izquierdo, el Escambrón y el
fortín de San Jerónimo; luego una línea de
apostaderos o puestos de avanzada, hasta el Puente-Fuerte
de San Antonio, nudo central de la defensa a los
acercamientos a San Juan. A este sistema de fortificaciones españolas de
mampostería se le suma el Polvorín de San Jerónimo y la
Batería de San Ramón.
El sitio británico, que duró desde el 17 de abril al
primero de mayo de 1797, se concentró primeramente en
la Línea de Avanzada, el puesto avanzado establecido al
final de la parte este de la isleta de San Juan,
contiguo a la cala de Boquerón, la laguna del Condado y
el canal de San Antonio. Este fue el último ataque de
cualquier poder europeo contra Puerto Rico. La batería
comprobó la eficacia de las líneas exteriores de las
fortificaciones defensivas, contra los ataques
provenientes del lado oriental de la ciudad de San Juan,
diseñadas y construidas por ingenieros militares al
servicio del imperio español, como Thomas O’Daly,
Juan Francisco Mestre e Ignacio Mascaró y Homar.
La Línea de Avanzada cumplió exitosamente con estos
objetivos durante el frustrado cerco de la ciudad de San
Juan por las fuerzas británicas. Levantado el sitio que puso Abercromby a la ciudad de San Juan el año 1797, se
reedificó el fuerte del puente de San Antonio, dándole más espesor a sus muros,
aumentándole una tronera y construyendo una batería de seis cañones frente al Rodeo (Miramar), y a la izquierda de la gola otra de cuatro piezas para defender el
Condado; se emplazaron cinco cañones en la Batería de San Ramón que batían el
mar entre el puente y San Jerónimo, donde en el año 1898 se construyó el cuartel
defensivo de igual nombre, con cinco piezas de bronce retrocarga de 12
centímetros que se salvaron del navío Antonio López; al fuerte de San Jerónimo se
le aumentaron dos troneras hacia el mar y dos contra el puente; se hizo otra
batería de tres piezas entre San Jerónimo y el Escambrón y se construyó este
baluarte, próximo al cual se ejecutaron obras para moderna artillería y quedaron
emplazados tres obuses Ordóñez de 24 centímetros poco antes de cesar en esta
isla el gobierno de S. M. C. Estos fuertes, baluartes y baterías estaban unidos
por un camino cubierto con fosos inundados. En esta línea
y frente a San Jerónimo, comenzó a levantarse durante
la guerra hispanoamericana el cuartel defensivo de San
Ramón. Tenia emplazados 5 cañones Plasencia de bronce
de 12 cm.
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El distrito incluye 4 estructuras (el reducto de San
Jerónimo y la batería del Escambrón), un edificio (el polvorín de San
Jerónimo) y una ruina (cabecera o entrada del puente de San Antonio).
La Batería de San Ramón,
ya no existe. (Ángel Rivero Méndez).
En 1898 estos terrenos fueron reservados por el Congreso de Estados Unidos para
propósitos militares y navales. En 1912 estas tierras fueron cedidas al gobierno de Puerto Rico, con la excepción de la Reserva Naval
y la Reserva Militar, utilizada como campo de tiro para rifles y ametralladoras por el Regimiento de Infantería del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico. El campo de tiro estaba localizado en la Antigua Escuela de Artillería que España mantenía en la porción norte de la Segunda Línea de Defensa (antes, la Línea de Defensa a punto medio), mientras que las fosas de tiro al blanco se ubicaron en las cercanías de la Batería del Escambrón. El área fue usada también como aeródromo. En 1925 el gobierno de Puerto Rico acordó comprar y donar al gobierno de Estados Unidos los terrenos necesarios para el establecimiento del Fuerte Buchanan, a cambio del campo de tiro para rifles y ametralladoras del Escambrón. Las tierras del campo de tiro se destinaron para la construcción del parque público Luis Muñoz Rivera, que se terminó en 1932.
La punta del Escambrón es la posición más al Norte del sector, y su batería está localizada en un promontorio rocoso.
La construcción de ladrillo de mampostería que constituye la Línea de Avanzada está rodeada actualmente por nuevas construcciones, como hoteles (Radisson
Normandie y el Caribe Hilton) e instalaciones deportivas, que son diferentes en tamaño, escala, funciones, estilo y materiales de construcción que aquellos que usaron los ingenieros españoles en los siglos XVIII y XIX, por lo que sus elementos aparecen parcialmente discretos.
El reducto, la cabecera de puente y la batería están localizadas de cara a la bahía de Boquerón y al canal de San Antonio y están esparcidos entre construcciones
nuevas, que incluyen dos puentes del siglo XX, dos complejos hoteleros e instalaciones deportivas. El polvorín de San
Jerónimo está ubicado al
Oeste de las fortificaciones costeras en los terrenos del parque Luis Muñoz Rivera.
El reducto de San Jerónimo y el polvorín de San Jerónimo se hallan en buenas condiciones. Los muros, las troneras y merlones de la
Batería del Escambrón sufrieron algunos efectos del medioambiente.
Las ruinas fueron restauradas en el 2003. La cabecera o entrada del puente de San Antonio ha sufrido extensamente por construcciones de puentes, de lo que sólo ha quedado las troneras y merlones de la batería baja, y parte del fuerte cubierto por remanentes de su
estribo.
Sin embargo, a pesar de que la continuidad y unidad visual de propiedades importantes del distrito han sido afectadas por las nuevas construcciones, especialmente, en el caso del polvorín de San
Jerónimo, las baterías del área costera retienen la integridad de su localización.
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Todos
los elementos del sistema de la primera
línea de defensa estaban unidos por cortinas
de murallas.
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