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Johnny Torres Rivera El diseño del Hotel Normandie tuvo su inspiración en el
vapor Normandie, la joya de los astilleros franceses. Lo más impactante y majestuoso del Normandie era su casco,
cuya esbelta proa con sinuosas curvas formaban un ángulo agudo que lo hacía muy diferente de los buques
existentes y le daban una forma aerodinámica que, además de belleza, le proporcionaban mayor rapidez en la
navegación. Durante el período en que el arquitecto Francisco
Valines Cofresí fue nombrado primer arquitecto a cargo de desarrollar el
esquema de el Parque Luis Muñoz Rivera, se le comisionó para que hiciera
un anteproyecto para un hotel en el "Barrio San Gerónimo" de Puerta de
Tierra. Este anteproyecto inició lo que luego se convertiría en manos
del arquitecto Raúl Reichard en el Hotel Normandie y luego construido en 1939 por Félix Benítez Rexach. Este edificio es un excelente ejemplo del estilo Art Deco en la isla.
No es de extrañar que Félix Benítez Rexach quisiera recrear el ambiente del barco en el cual viajó varias veces, al momento de ver como se iba construyendo su hotel al lado del Club Escambrón.
La forma del edificio con paredes ligeramente inclinadas le recordaba la silueta del SS Normandie, el crucero donde conoció a su esposa francesa Moineau, por lo que Benitez Rexach ordenó al contratista -el ingeniero dominicano José A. Iglesias- que le añadiera tres pisos más al hotel y además unos balcones, a manera de puente, en el último piso.
Félix Benítez Rexach y Luccienne Suzanne Dhotelle, alias Moineau, formaba parte del atractivo del nuevo
hotel Normandie. La pareja tenía un apartamento en el último piso, el cual utilizaban cuando regresaban a la isla de sus viajes por el Caribe y el Mediterráneo. Moineau era una mujer excepcional que escandalizó a las
damas de la sociedad capitalina con su forma de ser: usaba pantalones, fumaba y bebía; vivía con la misma intensidad de otros seres destructores de los arquetipos femeninos, como María Félix y Edith Piaf.
El Hotel Normandie era uno de los pocos hoteles de lujo que existían para ese tiempo en la isla. En sus
instalaciones se llevaron a cabo actividades sociales y políticas que hace de este edificio uno de gran valor
histórico y sentimental para varias generaciones de puertorriqueños.
Sus formas representaban el movimiento, el modernismo y la tecnología. El interior estaba decorado con
motivos de inspiración egipcia: capiteles de flor de loto, murales con escenas de Egipto y frizos con el
motivo de zigzag, todo ricamente policromado y adornado con detalles en pan de oro. Egipto es un tema común de
inspiración para el Art Deco. Los salones principales estaban decorados
con yesería policromadas, azulejos, lámparas, muebles de caoba,
murales, espejos y toda clase de adornos en el estilo Art Deco. La
suntuosidad del Salón de Oro, del Salón de Plata y del Salón Victoria
provocaron que el edificio fuera descrito como un palacio. Entre 1939 y
1942, artistas de Francia, España, República Dominicana y Puerto Rico
participaron en la construcción del Hotel Normandie, cuyo costo se
estimó en $2,000,000. La inauguración oficial fue el 10 de octubre de
1942.
La planta tiene forma triangular con vértices redondeados. Está compuesto por siete pisos organizados
alrededor de un patio interior y un sótano. El vestíbulo es pequeño e incluye al restaurante.
En el primer nivel había una piscina, áreas comerciales,
cuartos de almacenaje, el vestíbulo principal y una entrada posterior. Del segundo al quinto piso se
encuentran las habitaciones, con escaleras y ascensores en las esquinas noreste y sureste. En el sexto piso hay un salón de baile conocido como Salón de Oro y un salón
de banquetes conocido como Salón de Plata. También en este piso hay un comedor con cocina y un salón grande
que fue utilizado como casino. El séptimo piso alberga amplias habitaciones, una cocina y un comedor. En el
sótano se encuentran los cuartos mecánicos.
El Normandie fue una puerta, un umbral de luces
para el delirio ansioso de los bailadores y la rumba sentimental de
artistas como Libertad Lamarque, Jorge Negrete, Olga Guillot,
Cantinflas, Pedro Vargas, María Antonieta Pons, Toña La Negra y María
Luisa Landín. El espacio mágico del Normandie fue escenario también
para artistas locales como Ruth Fernández, Myrta Silva, Joe Vallejo,
Silvia Rexach, Carmen Delia Dipiní, Tito Enríquez, Rafael Muñoz y
José Luis Moneró.
Luego de ser cerrado y abandonado en la década
del sesenta, el Hotel Normandie fue restaurado a principio del
1990. El hotel Normandie cerró sus puertas en 1998 tras haber
sufrido cuantiosos daños a consecuencia del azote del huracán Georges.
En aquel momento Unanue y su socio Andres ''Bubo'' Gomez, principales
ejecutivos de Normandie Limited Partnership(NLP), habían decidido no
invertir en reparar la propiedad que les había dejado pérdidas
millonarias en los últimos años. Según dijeron en ese entonces,
mantendrían la propiedad cerrada hasta tanto se resolviera un litigio
que sostenían con la Corporación para el Fomento Económico de la Ciudad
Capital (COFECC) o apareciera un comprador dispuesto a pagar un precio
razonable por el hotel. Así
permaneció por varios años, hasta el 2005 cuando reabrió sus puertas
luego de una extensa y costosa remodelación que conllevó una inversión
de $7 millones.

En su entorno urbano, el edificio se distingue por un imponente letrero de neón que
anuncia, fulgurando en todo su esplendor su nombre. La estructura fue remodelada en años recientes y mantiene su uso histórico con algunas modificaciones. Su escala y estilo arquitectónico lo distinguen como un hito en la entrada a la isleta de
San Juan. El Hotel Normandie fue incluido el 29 de agosto de 1980
en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Su localización abona a su importancia ya que
convierte este edificio en un hito visual en la entrada de la isleta de San Juan.
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