Historia de Puerta de Tierra
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Vista de Puerta de Tierra y San Juan, C. 1914
Fotografía tomada por el Sr. Attilio Moscioni desde lo alto de las torres
de la estación inalámbrica. En el norte aún no existía la Avenida
Muñoz Rivera.

El comienzo
Los arrabales
Barrio Obrero
Los ranchones
Arrabal Miranda
El Falansterio
Los caserios
residenciales públicos
La Clase Media
El Éxodo


Muchos descendientes de los esclavos fugados de las islas vecinas en el siglo 19 todavía hablaban patois del inglés y se les llamaba "tórtolos", aludiendo al origen de la isla Tórtola en las Islas Vírgenes Británicas. En marzo de 1914 comenzó la construcción de la nueva escuela. Los obreros fueron los mismos vecinos del barrio, contratados para ayudarles también ya que muchos estaban en la huelga de los trabajadores del tabaco. Los Padres Lynch y el recién llegado Padre Joseph "Gerardo" Strauss compraron una casita en "Sal Si Puedes" para empezar a instruir a los niños. Había capacidad para 70 niños. Para el 9 de agosto de 1914 la estructura fundamental de la nueva escuela en hormigón estaba terminada. 900 niños se matricularon para las primeras clases. Una tercera parte de los niños que tuvieron que ser inspeccionados médicamente fueron encontrados con pobre estado de salud. El primero de septiembre de 1915 llegaron las primeras  Hermanas de Notre Dame (School Sisters of Notre Dame) para encargarse de la escuela y abrir una casa para enseñar costura a las jovencitas.

Tipologías edificatorias en Puerta de Tierra

Una percepción generalizada tiende a vincular a Puerta de Tierra con una tipología de viviendas de casas de vecindad donde vivía hacinada la mayoría de su población. Esta fue desde luego una de las realidades del barrio. Sin embargo, cuando se examinan los expedientes de construcción para el área en la segunda mitad del siglo 19, se obtiene otra perspectiva. El barrio se conformó con múltiples usos y diversas tipologías edificatorias que lo hacían socialmente heterogéneo y físicamente variado. Hemos definido ocho categorías para ilustrar esta conclusión: las casas unifamiliares; las casas multifamiliares, ranchones o casa de vecindad; los edificios institucionales de carácter civil; las estructuras militares; las estructuras destinadas para el consumo y el entretenimiento; las instalaciones industriales; los muelles; y las infraestructuras de transporte.
Sin agotar las posibilidades, estas tipologías conforman un mapa urbano que se encuentra a medio camino (geográfico y simbólico) entre la ciudad
antigua (el casco sanjuanero) y la ciudad del futuro (Santurce).
En lugar del trazado reticular que se impuso en el siglo 16, se planteaba en Puerta de Tierra un trazado lineal, con poca transversalidad, organizado por la Carretera y que sería reforzado por las vías del tranvía y el tren.
Usos que emergían de un concepto de ciudad moderna, como los industriales, de ocio, los ancilares a las actividades portuarias, inéditos en el casco, hallaban ubicación en esta nueva propuesta de zonificación. Como asentamiento de transición, Puerta de Tierra anticipaba un régimen distinto de organización empresarial y laboral que requería de espacios especializados de los que no se disponía en la vieja ciudad.
 

Los edificios institucionales

Los edificios institucionales que comenzaron a construirse en Puerta de  Tierra a principios de siglo se van ubicando en los antiguos terrenos controlados por los militares, al este de la antigua Puerta de Santiago.  Esta tendencia de construcción de oeste a este se va evidenciando con claridad: en 1907 se construye la escuela José Julián Acosta contigua al Teatro Tapia, en la avenida Ponce de León; en 1912 la YMCA al otro lado de la avenida; en 1913 el Casino de Puerto Rico en el costado este de la Plaza de Colón, más hacia el este y en misma avenida, la Biblioteca Carnegie. En estos años se va conformando un nuevo distrito monumental a la entrada de San Juan. Desvalorizado el frente militar del Castillo de San Cristóbal y sus líneas de avanzada, se van ocupando los terrenos abiertos de su glacis que permitían las visuales ininterrumpidas de este monumento. La permanencia del frente del este que le dio significado y determinó la ocupación del tejido urbano en Puerta de Tierra comienza a rodearse de edificios civiles que prescinden de la presencia dominante del Castillo a la entrada de la ciudad murada.

¡Quemen el barrio!

Preocupado por la triste imagen que presentaba el barrio a los visitantes de la capital, en 1910 el arquitecto neoyorquino Prentince Sanger le propuso a las autoridades municipales un elaborado proyecto para mejorar el ornato de la ciudad. Según Sanger, Puerta de Tierra debía desaparecer y solamente edificios de "primera calidad" debían ser construidos a la entrada de la capital, ciudad que en su opinión estaba llamada a ser una de las principales de América. Pero Puerta de Tierra pudo sobrevivir al propuesto plan de ornato. El ingeniero de la ciudad, Don Miguel Ferrer aunque reconoció la necesidad de mejorar la entrada de la ciudad capital sostuvo que los costos demasiado onerosos para el presupuesto municipal. De esta manera el plan para mejorar la entrada de la capital quedo relegado para el futuro.

En el verano de 1912 se revivió el debate en torno a la destrucción del barrio. En esta ocasión los reclamos más insistentes provinieron de las filas del trabajo organizado. Ante la desesperación que provocó entre los ciudadanos de la capital un nuevo brote de peste bubónica que aparentemente tuvo su origen en Puerta de Tierra, la directiva de la Unión Central de Trabajadores de San Juan reclamó en un apasionado documento la quema y destrucción del barrio. Como parte de sus denuncias, los lideres obreros responsabilizaron a la Liga de Propietarios de San Juan por las malas condiciones sanitarias y el grave problema de congestión residencial que caracterizaba a Puerta de Tierra. En opinión de los representantes sindicales, los miembros de la Liga de Propietarios guiados por su avaricia habían subdividido apartamentos y casas para construir unidades de vivienda pequeñas e inadecuadas. Como parte de este frenesí por la construcción de cuartos y cuartuchos de alquiler, los propietarios relegaron la construcción de servicios sanitarios a un segundo plano. Las letrinas, cocinas y lavanderías se convirtieron en áreas comunales, compartidas en ocasiones por decenas de familias.

A juicio de los lideres obreros, el gobierno federal debía intervenir en el asunto y hacer con Puerta de Tierra lo mismo que habían hecho con el Barrio Chino de la ciudad de San Francisco California, cuando fue azotado por la peste. El barrio debía ser quemado y destruido. En su lugar recomendaron la construcción de un barrio obrero moderno e higiénico que sirviese de modelo para futuros barrios obreros en la isla. Pero estos reclamos cayeron en oídos sordos. El azote de la peste amainó, la opinión pública de la ciudad capital fijó su atención en otros asuntos y los habitantes del barrio continuaron sufriendo las viejas calamidades.

Plagas y calamidades

Las condiciones de los feligreses eran en su mayoría deplorables: había malnutrición, ignorancia, desempleo, enfermedades. Muchas obras de misericordia se hicieron para levantar el templo espiritual que es la iglesia viva, no tanto la material. El Padre Charles Hoff estuvo en la parroquia desde el 1914 hasta el 1921 y no dejó día sin bautizar de emergencia a algún niño moribundo, ayudando en las epidemias de parálisis infantil que asoló en el 1916 y 1917, influenza en el 1918, malaria y meningitis en 1920 y la plaga bubónica en el 1921. Durante las epidemias las Hermanas acompañaban al Padre Hoff a las casuchas para limpiar, ayudar y socorrer a los necesitados. Durante la epidemia del 1917, por ejemplo, 300 de los 2,000 niños infectados con sarampión murieron. Hubo huelgas, paros, motines obreros y finalmente un gran fuego que arrasó a Puerta de Tierra en mayo 21 de 1921 y dejó a 800 familias sin casa. 40 de estas familias fueron hospedadas  en la escuela de San Agustín hasta que pasó la emergencia. Al Padre Hoff se le escogió para dirigir el "Fondo de Leche" que el gobierno estableció para bregar con la situación. 

También luchó por el establecimiento de una Clínica para los Niños que finalmente el gobierno erigió. Trajo máquinas de coser de Estados Unidos y organizó grupos de costura para que las madres de familias pudieran mantener a sus familias y no se dedicasen a otros menesteres.

A partir de 1917, al liberarse la condición política del país con la Ley Jones, que a la vez trajo estabilidad al otorgar la ciudadanía americana, San Juan cobró nuevos bríos y comenzó a desarrollarse con creciente vigor. El gobierno también emprendió un saneamiento de los manglares y arrabales del sector bajo de Puerta de Tierra.


En el 1928 otro huracán categoría 5 asoló el barrio, San Felipe, que dejó 300 muertos. Para el 22 de agosto de 1929 la Escuela Industrial de Costura erigida por los Padres Redentoristas y administrada por la hermanas de Notre Dame abrió sus puertas en el edificio frente a la parroquia que hoy alberga a COR y las oficinas de la Providencia. Esta escuela de costura albergaba a 7 hermanas y 25 niñas huérfanas. En ella se daban clases de manualidades a unas 130 niñas del barrio y se aprendía a coser y tejer. En el edificio también se tenía una estación de alimentación lechera y había una enfermera y trabajadoras sociales y una guardería de niños para que las madres que trabajaban pudieran trabajar en la tranquilidad de saber que sus hijos no estaban abandonados o descuidados. Esta escuela funcionó hasta que fue cerrada en el 1970 debido a la competencia de productos industriales sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.


Distribución de alimentos. Se observa la vía del trolley en la Avenida Ponce de León y sus adoquines. Al fondo, la Iglesia San Agustín.

 

En 1920 y 1921 la Bahía de San Juan y el Caño de San Antonio fueron dragados. El material proveniente del dragado fue utilizado para ir rellenando los antiguos manglares de Puerta de Tierra. Era necesario continuar expandiendo las facilidades portuarias y se planteó la reubicación de Sal Si Puedes, Hoyo Frío y Gandulito hacia el recién creado Barrio Obrero en Santurce. Las Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón y las Hermanas Trinitarias también ayudaron en las obras de asistencia en Puerta de Tierra. Cuando el Padre Hoff se fue de San Agustín en el 1921 su despedida además de emotiva fue una manifestación popular de agradecimiento a este padre de los pobres y defensor de los necesitados. Las Misiones Católicas Médicas de Estados Unidos costearon una enfermera para ayudar a los Padres en sus obras de misericordia.

Parque Muñoz Rivera y el Canódromo

En 1918 El Honorable Comisionado del Interior cede y traspasa al Municipio de San Juan una finca cuya cabida es de aproximadamente veinte y siete cuerdas. En estos terrenos se construyó un parque y se le llamó Parque Muñoz Rivera. La construcción comenzó cuatro años más tarde en el 1924. El área formó parte de la Tercera Línea de Defensa que protegió y logró evitar que San Juan cayera a los invasores por vía terrestre durante los 400 años de la ocupación española en Puerto Rico. En sus predios tanto el gobierno español como el estadounidense mantuvieron un área para ejercicios militares y un campo de tiro. 

Las carreras de perros fueron legalizadas en Puerto Rico a principios de la década del treinta. Se otorgaron franquicias y se expidieron licencias, y en terrenos del Parque Muñoz Rivera se inició la construcción de un Canódromo, llegándose a construir lo que hubiera sido caseta de apuestas y a fijar las bases de las graderías. Muchos puertorriqueños adquirieron perros de carrera y el deporte gozó de gran popularidad durante un tiempo, pero comenzó a decaer y pronto se terminaron las carreras de perros en Puerto Rico, y el Canódromo del Parque Muñoz Rivera se quedó sin terminar.

La construcción de la avenida que iba desde La Marina hasta Miramar, C. 1926 (hoy avenida Fernández Juncos), delimitó los terrenos al sur de ésta para usos relacionados con las actividades portuarias, así las viviendas allí ubicadas tuvieron que ser reubicadas. En 1938 se edifica El Falansterio, el primer complejo de vivienda pública en el área. En las décadas subsiguientes se levantan los residenciales públicos de San Agustin (1940), San Antonio (1940) y Puerta de Tierra(1949-50).

Puerto Rico fue la primera jurisdicción bajo la bandera estadounidense que recurrió al concepto de condominios para resolver la necesidad de viviendas en las áreas metropolitanas densamente pobladas. En 1948 fue creado el Banco Gubernamental de Fomento, y es la entidad sucesora del Banco de Fomento de Puerto Rico, originalmente creado el 13 de mayo de 1942. En 1955, el Banco Gubernamental de Fomento aprobó un préstamo para el primer condominio residencial en la Isla, el Condominio San Luis en la parada 3 de Puerta de Tierra.
 

 


Edificio de apartamentos, parada 6.


 


Las casas terreras y los ranchones de madera fueron paulatinamente desapareciendo, y en su lugar comenzó un proceso acelerado de reurbanización y renovación, al dar inicio la construcción de edificios públicos, comerciales y apartamentos de alquiler utilizando varillas de acero, guijarros, arena y cemento. A la larga, dichos esfuerzos terminaron por integrar una franja de vivienda pública colectiva en el sector. En él se ensayaron diferentes tipologías de viviendas multifamiliares para albergar los obreros, frecuentes entre los años de 1918 y 1930. Se distinguen porque las unidades particulares se organizan en torno a espacios de disfrute común. También se ganaron terrenos al mar por donde se extendieron almacenes, dependencias de la Marina norteamericana, muelles y otras facilidades portuarias. Al flanco de la Carretera se alinearon, sobre todo en el costado norte, múltiples edificios públicos y privados que muestran en su eclecticismo arquitectónico los encuentros y desencuentros políticos y culturales de las primeras tres décadas del siglo

La disparidad de las estructuras institucionales, comerciales y militares, la multiplicidad de estilos que exhiben los edificios y su crecimiento urbano ajeno a un plan de ensanche premeditado y efectivo, hacen que Puerta de Tierra mantenga el carácter de zona de enlace entre la ciudad vieja y el resto del área metropolitana.
 

Los baluartes, fortines y trincheras de las ya inútiles "líneas de defensa", los bohíos de los negros escapados de las Islas Vírgenes y los grandes ranchones de madera, fueron poco a poco desplazados por caseríos modernos; y finalmente empezaron a aparecer los edificios de sencilla y bella arquitectura que actualmente enriquecen a esa barriada: templos religiosos, planteles de enseñanza, malecones y muelles de compañías marítimas, cuarteles militares, la Academia de Música, antes el Casino de Puerto Rico, la Biblioteca Carnegie, la Comisión Industrial, la Escuela de Medicina Tropical, la Casa de España, la Cruz Roja, el Ateneo Puertorriqueño, el Medical Arts Building, el Weather Bureau, el Capitolio de Puerto Rico, el Hotel Normandie, el Hotel Caribe Hilton, el Club Nautico, el Escambrón Beach Club, el Parque Muñoz Rivera y el Parque Sixto Escobar.

A partir de 1960 comenzaron a construirse edificios de gran altura en la zona, lo que ha estado marcando un cambio radical en la configuración de la misma: Torre de la Reina, Condominio El Caribe y Torre del Caribe Hilton. Además, están actualmente en construcción el Millenium Plaza y el
complejo Paseo del Caribe. Este tipo de construcción se ha permitido sin que se haya tomado en cuenta el impacto adverso que implican en términos de la escala del entorno, de consideraciones visuales y paisajistas, o de consecuencias respecto al tránsito vehicular en el área y de la vinculación de Puerta de Tierra con la zona histórica del viejo San Juan, como un conjunto que debe ser considerado en forma integral.

En la actualidad Puerto Rico no cuenta con un marco legal adecuado que permita proteger la integridad urbanística, arquitectura e histórica de toda la Isleta de San Juan. En 1993 la Junta de Planificación de Puerto Rico aprobó el Reglamento Núm. 23, Plan de Usos del Terreno y Reglamento de Zonificación Especial para la entrada a la Isleta de San Juan, todavía vigente, pero ello se hizo sin consultar al Instituto de Cultura, en abierta violación al Reglamento Núm. 5 de Sitios y Zonas Históricas, que así lo requiere. El Reglamento 23, aplicable tan solo a "la entrada a la Isleta" no brinda las garantías necesarias para asegurar un desarrollo urbanístico
armónico y congruente con la arquitectura, la cultura, el paisaje y la historia de toda la Isleta de San Juan. La medida que  se presenta en el
P. del S. 1645 busca asegurar que se establezcan parámetros para conservarla, rehabilitarla y desarrollarla en forma integral y armónica, respetando su valor histórico y cultural.


Ref.
Información recopilada por el Padre John Gaucci, CSsR.
y Johnny Torres Rivera


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